El SMS pumping, también llamado AIT (Artificially Inflated Traffic), es un fraude en el que bots y cuentas falsas disparan mensajes aplicación-a-persona, típicamente OTP y SMS de verificación, hacia rangos de destino concretos, inflando un volumen de mensajes que el remitente paga y que un carrier o agregador participante cobra por terminar.
Por qué importa
Saltó a los titulares cuando Twilio y Elon Musk lo citaron públicamente como fuga de millones en X, y es hoy tema de consejo para cualquier negocio que envía OTPs a escala: cuando los presupuestos de adfraud se auditan, el fraude se muda al SMS.
Lo que vigila un practicante
La detección vive en el patrón de destino: tráfico OTP concentrándose en rangos oscuros, operadores pequeños o prefijos sospechosamente específicos, con conversión (activaciones reales) cercana a cero tras el envío. Remitentes: exige analítica de entrega por destino y bloquea rangos premium desconocidos. Carriers: vigila la deriva del ratio P2P/A2P en esos corredores.
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